Nuestros Clientes quieren, y necesitan, que encontremos respuestas a sus problemas y necesidades, que les aportemos verdaderas soluciones que les permitan optimizar su Negocio, detectar nichos de mercado donde mejorar o establecerse mediante el uso de las Tecnologías de la Información, es decir, tenemos que aportarles valor y tenemos que hacerlo hablando su idioma y no el nuestro, adaptándonos y no forzando a que los demás se adapten a nosotros.
¿No me crees? Intenta ponerte dentro de esta situación que por cierto es real porque sencillamente me paso a mí. Voy a comprarme una lavadora a cualquier establecimiento de electrodomésticos y me atiene un vendedor con su impecable uniforme, muy educado y amable al que le expongo mis necesidades, en mi caso comprar una lavadora económica y eficiente (el clásico bueno, bonito y barato) porque la que tenía se ha estropeado.
¿Y yo qué sabes de lavadoras? Pues supongo que lo mismo que tú, casi nada. Siguiendo con nuestro ejemplo, nuestro amable vendedor empieza a hablarme de ángulos de rotación del tambor, sistemas de inercia y control, sistemas inteligentes computarizados y sensores de humedad, temperatura, tipo de tejido de la ropa para cada tipo de ciclo, me hace un alegato patriótico por las marcas españolas, bla, bla, bla…
Resultado: Una hora de cháchara y sigo sin lavadora nueva. Eso sí tengo cuatro o cinco precios diferentes, un montón de referencias tecnológicas de las que no me he enterado de nada y salgo confuso por la puerta rumbo al siguiente establecimiento a ver si encuentro alguien al que entienda y que me entienda a mí.
Motivo: No han sabido cubrir mis expectativas y necesidades. Si simplemente me hubiera dicho que uno de esos modelos era medianamente económico, que era sencilla de utilizar y que ahorraba electricidad, tiempo y jabón porque estaba diseñada para tratar cada tipo de lavado con ciclos específicos me la hubiera comprado sin mirar más y nos hubiéramos ahorrado cincuenta minutos.
Continuar leyendo